en sociedad

2018-03-15T17:01:28+00:00 1 noviembre, 2015|2015, Islas de la Sociedad, Polinesia Francesa|

Lo que vivimos en los últimos cinco meses en la Polinesia Francesa  – en las Marquesas y en los Tuamotus – es imposible de resumir en brevedad. Un paisaje que te deja sin aliento, navegaciones exigentes, el contacto con una población que vive profundamente en su cultura singular. Y, para nosotros como visitantes especialmente emocionante: una hospitalidad tremenda. Llegando a cualquier lugar nos reciben con amabilidad desinteresada. Charlamos, nos invitan a comer, regalan frutas en abundancia, ayudan con cualquier pregunta o duda que tenemos. Alegría sincera que un forastero les visite. ¿Donde aun existe esto en el mundo?

El primer día en el atolón de Kauhei compramos en el supermercado cuatro cervezas. Fred, el propietario, nos ofrece sin mas su coche: “Esta mañana ir a descubrir mi isla y cuando regreséis si no estoy me lo dejáis delante de mi magazine con la llave puesta”. Por supuesto gratuito.

Pero entretanto hemos llegado al tercer archipiélago de la Polinesia Francesa. Las Islas de Sociedad. En Papeete, la capital de Tahití, amarramos por primera vez en una marina después de nueve meses de fondeo. Increíble lo que se puede comprar en el mundo “civilizado”. Hemos olvidado por completo lo que supuestamente aun tendríamos que comprar para ser feliz. No obstante en el Carrefour inmenso reponemos nuestras provisiones a bordo. También el TUVALU recibe algunos regalitos: nuevas baterías de gel de Victron y la sustitución de nuestro dinghi viejo que se hundía cada vez mas.

Además tenemos visita: Markus, Joana con su pequeña hija Pía llegan para navegar dos semanas  con nosotros. Que raya de sol hay a bordo – hace tiempo que no escuchamos las risas de una niña preciosa a bordo del TUVALU. Disfrutamos y ensayamos de ser abuelos. Además hay reencuentros alegres con los BALIMARA’s y con el JOSHUA’s. Supongo así debería ser la estancia en las Islas de Sociedad: rodeados de buenos amigos.

Después de un tour en coche en la isla de Tahití zarpamos y surcamos el archipiélago: Moorea, Huahini y finalmente la toda famosa isla de Bora Bora. Pronto notamos que las Islas de Sociedad son diferentes. Geológicamente son como una mezcla de las Marquesas y de las Tuamotus. En medio de un enorme arrecife de corales circular se encuentra en vez de una laguna una isla alta y verde. Todos los fondeos están perfectamente protegidas del oleaje largo del pacifico sur. Se navega alrededor de la isla entre arrecife y tierra en aguas semi – profundas.

Pero el aterrizaje con el dinghi se convierte en una tarea complicada, muy amenudeo casi imposible. No porque no hay playas, ni mucho menos. Cuando en Bora Bora pisamos la arena de un islote precioso en el arrecife exterior un tío exaltado se acerca con su lancha a toda velocidad. Gritando ya de lejos: “OUT OUT OUT – GO GO GO” – perplejos le miramos desde la playa. “PRIVATE ISLAND. OUT OUT” – sigue gritando. Una vez en tierra insiste: “¿CAN’T YOU READ?” demostrando un cartel blanco. Enseñando una cámara de vigilancia de 360 grado montado en una palmera. Que el jefe en NEW YORK lo esta mirando en REAL TIME. Me pongo a saludar la cámara. “OUT OUT OUT” – y el empieza a empujar nuestro dinghi al mar. Si no nos largamos el va a “LOOS MY JOB”. Con pocos ganas le empezamos a comprender. “Na na” le digo amablemente en tahitiano, y “I love you too”.

A menudo en Bora Bora nos impiden el paso, nos echan o nos hablan de mala manera. Aquí casi todo es PRIVATE. TABU. PRIVEE. Hay cientos de bungalows en pilotes sobre el agua – aparentemente típicos para la polinesia. Propiedad de las grandes hoteleras de lujo del mundo: Hilton, St.Regis, Meredien, etc.. Todos en el mismo International tropical style of architecture. Pasar la noche aquí te sale por 700$ los mas baratos y te dan la bienvenida en un ingles perfecto. Nosotros fondeamos delante. Los beneficios de los hoteles se transfiere seguramente a NEW YORK. Es bonito aquí, la isla y también los hoteles, sin ninguna duda. El ensueño del mar del sur se celebra aquí en Bora Bora.

Moto aguas corren al estilo James Bond alrededor de la isla. Paracaídas suben con turistas detrás de la lanchas. Cayucos sobredimensionados con patines laterales y fuerabordos llevan turistas chinos, mientras el timonel canta con su ukulele. Un solo tiburón despistado se me cruzó por delante buceando – seguramente buscando desesperadamente el pase en el arrecife al exterior. En la hora del sunset estas sentado con tu Gin Tonic en la terraza del hotel. Polynesia is so nice, isn’t it?

¿Y los polinesios? Pueden trabajar en los hoteles de lujo. Pero sus propias casas son las mas pobres que vimos en toda Polinesia. Habitualmente apartados de los resorts turísticos en una cala anexa al complejo turístico. Que no molesten la vista. Chozas pobres y mal construidas, basura por doquier , viejos televisores debajo de palmeras, juguetes rotos de plástico que no quieren desintegrase jamás. Nadie se alegre de nuestra visita. Evidentemente no. La isla esta vendida, junto con el alma. Esto se llama civilización. Bienvenido al paraíso.

 

2 Comentarios

  1. P&M Scherbaum 01 de noviembre de 2015 en 06:03 06Sun, 01 Nov 2015 06:03:52 +000052. - Responder

    So oder so ähnlich haben wir es schon von anderen Seglern gehört. Sie haben es vorgezogen , Bora Bora schnell wieder zu verlassen. Toller Bericht, Hans. Vielen Dank!!! Wir freuen uns schon auf die nächsten Eindrücke von euch. Liebe Grüße Peter&Margarete

  2. Susana 01 de noviembre de 2015 en 10:53 10Sun, 01 Nov 2015 10:53:34 +000034. - Responder

    Hola amigos. Que bien vuestros relatos de navegantes. Me encanta cada vez que nos poneis al dia. La Polinesia siempre ha sido ese lugar donde quiero ir algun día. Con esas experiencias que contais… Es muy peligroso porque no se si volvería a casa jajaja. Por supuesto Bora Bora es la que nos venden en España, pero que pena de capitalismo…
    Sigan disfrutando de la vida. Un abrazo.
    Susana

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