el indígena

2018-03-16T12:40:41+00:00 7 febrero, 2014|2014, Panamá, San Blas|

Pues, resulta que a las tres de la madrugada alguien esta sentado en la cubierta del TUVALU. Saliendo del camarote y dormido como estoy, primero pienso que incomprensiblemente es la Imma que esta ahí sentada. Un individuo durmiendo con su cabeza en las rodillas en esta noche oscura sin luna. Cuando le despierto esta confuso como yo. Un indígena. ¿Se trata de un ladrón? ¿Un naufrago? ¿Un invitado en horas equivocadas?

Desde hace días fondeamos en calas perdidas que están pobladas por indígenas, la población aborigen de Panamá. El paisaje es maravilloso, los fondeos tranquilos como el pantano de Siruana. Un sueño: la selva tupida, casitas en puntales con tejados de hojas de palmeras, cayucos remando en la gran laguna de aquí a ahí. Las noches oscuras y tranquilas – una civilización sin electricidad, motores, móviles, internet.

Nuestra presencia produce un encontronazo entre culturas. Nosotros con nuestro yate súper tecnológico. Ellos viviendo en la mas mínima sencillez. A nosotros nos parece que estamos en el paraíso. Y nosotros quizás representamos lo mismo para ellos. No obstante la diferencia cultural es galáctica. Al menos hablamos el mismo idioma, el español. Pero, ¿nos comprendemos? Contamos que viajamos casi tres años alrededor del mundo para fondear ahora delante de su pueblo. Ellos reman con sus cayucos para pescar, para ir a la escuela o a algún centro de salud lejano. No hay otra razón. Nosotros viajamos por viajar, un concepto inexplicable, incomprensible para ellos.

Prudente, con respecto y – al menos lo creemos – con sensibilidad visitamos sus pueblos. En la visita ya casi obligatorio a la escuela jugamos con los niños. Charlamos con la mujeres, intentamos de aprender unas palabras de su idioma “ngobe”, nos prestamos con nuestro dinghi como taxi llevando mujeres al otro lado de la laguna. Intentamos de aportar y de comprender. No obstante sigue siendo absolutamente incomprensible porque a las tres de la mañana un indígena duerme en nuestra yate. No es ladrón, no falta nada y al parecer el tampoco entiende porque se encuentra de repente con nuestra compañía.

La convivencia en una sociedad democrática se basa en leyes y en la confianza. En una sociedad que funciona bien confían todos los implicados en los demás. La sociedad civil, los políticos, los jueces – todos confían mutuamente en la buena aplicación y interpretación de las leyes conjuntamente establecidas.

Así nuestro encuentro con los indígenas ya se inició con enormes dificultades. Llegando de repente y por casualidad a su pueble no conocemos sus reglas, sus leyes. Y ellos las nuestras tampoco. ¿Cómo sino puede dormir el indígena en nuestro barco? ¿Donde termina su compresión por la posesión comunitaria – y dónde empieza nuestra privacidad? Porque al cuarto día nos empieza a molestar estos ojos redondos de los niños mirando desde sus cayucos por las ventanas hacia dentro del barco? Pero tal vez los navegantes hacemos lo mismo si paseamos por el pueblo tomando fotos. Faltan las reglas – o se desconocen – así solamente nos queda la confianza como base de la convivencia. Pero la confianza es frágil. Lentamente se gana – rápido se pierde.

Quizás nuestros encuentros efectivamente aun no están mucho mejor que aquellos de los conquistadores españoles del siglo dieciséis. Aquéllos gestos “extraños, ridículos y sorprendentemente torpes” hacia gente que “se ha visto por primera vez, con los cuales mutuamente no se podía comunicar en ninguna manera y de los cuales no se tenia ningún conocimiento o idea de sus pensamientos y convicciones” (G.Friederici) .

Muriéndose Cristóbal Colon aun estaba convencido de haber encontrado la India.

1) Sobre la confianza en la política hay un libro muy interesante de la jueza del tribunal constitucional alemana: Susanne Baer; Vertrauen – Faire Urteile in Wissenschaft und Recht; Wallstein Verlag; 2012

2) Carl Georg Eduard Friederici, Der Charakter der Entdeckung und Eroberung Amerikas durch die Europäer, Band I, S.155; 1925


5 Comentarios

  1. Christian Huth 08 de febrero de 2014 en 10:28 10Sat, 08 Feb 2014 10:28:08 +000008. - Responder

    seit langem mal wieder reingeschaut. Freue mich über die intelektuell-philosophische Wandlung eurers Blogs. Dazu war ich wohl zu kurz unterwegs… nur bis Australien- in einem 3 der Zeit… Da bleibt eingies auf der Strecke. Aber es war gut so und ich lebe immer noch gerne und spannend in meiner neuen Yachtwelt. die ist dafür 6 x so lang…
    Was will uns das sagen…?

    Gruss aus dem Winterlager in Denia-bald gehts endlich in Urlaub nach Züri..

    chris

  2. Christian Huth 08 de febrero de 2014 en 10:29 10Sat, 08 Feb 2014 10:29:53 +000053. - Responder

    z.Bsp.

    … Länge zählt…

    .. länge läuft…. (das versteht der yachtie besser..)

    …. länge kostet

    etc

  3. Susana 08 de febrero de 2014 en 23:19 11Sat, 08 Feb 2014 23:19:58 +000058. - Responder

    Hola pareja. Que bonitas reflexiones!! Me encantaría estar en vuestro lugar para conocer las mias propias, jejeje. Hace unos meses visitamos Costa Rica y tuve sensaciones muy parecidas a las que contais. Me quedé enamorada de todo, seguramente que por lo diferente que es a lo que ya conozco, sus gentes encantadoras, los paisajes, vegetación, animales… Todo tan diferente!!! La costa Pacífico espectacular.
    Así que me seguís dando mucha envidia, por vuestro viaje y sobre todo por vuestro valor. Un abrazo inmenso desde Fuerteventura. Pura Vida!!

  4. leon 10 de febrero de 2014 en 20:53 08Mon, 10 Feb 2014 20:53:00 +000000. - Responder

    je je aquí os acusarían de “trafico de sin papeles”. buena sorpresa , tienes k tomar precauciones en los fondeos solitarios ,dificultar la subida a bordo con nocturnidad y alevosía ,se cuentan feas historias de algunos fondeos con sorpresa incorporada. en fin no kiero ser agorero en vuestro magnifico viaje. un fuerte abrazo

  5. Olga Tomás 12 de febrero de 2014 en 21:39 09Wed, 12 Feb 2014 21:39:23 +000023. - Responder

    Hola guapos,
    Us he de dir que quan veig les fotos em dóna una enveja terrible, aixó sí, molt sana.Em pregunto que si després d’ aquesta gran experiència us tornarem a veure per aquesta Catalunya nostra.Us veig molt integrats en aquest tipus de vida. Desitjo que sigui que sí i que ens puguem veure.
    Quina sorpresa la de l’ indígina!Aixó és com una comuna, tot és de tots.
    M’ agradaria tancar els ulls i encara que fos per un moment estar allà amb vosaltres.Com que no pot ser, us desitjo que continueu passant-lo bé com fins ara.

    Molts petons
    Olga i Juan Antonio

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