En la estela de Ulises

By Published On: 1 septiembre, 2026Categories: 20250 Comments on En la estela de Ulises

Sabía que dar la vuelta al mundo no era completamente seguro. Aun así, el Tuvalu ya había atravesado estrechos y canales de medio mundo: el canal de Panamá, el estrecho de Torres, el de Malaca, Bab el-Mandeb y el canal de Suez. Hubo vientos fuertes, tormentas de arena, piratas y un tráfico endemoniado. De todo. A duras penas sobrevivimos a algunos de aquellos pasos, pero seguimos navegando.

Este estrecho, sin embargo, es diferente. Aquí me esperan dos peligros inevitables: Escila, el monstruo oculto entre las rocas que devora a los navegantes que se acercan demasiado, y Caribdis, un enorme remolino capaz de tragarse al Tuvalu entero.

Siguiendo los consejos de Circe y de PredictWind —que no coincidían del todo—, avancé cerca de la costa siciliana. Ulises podía sacrificar a seis tripulantes para salvar su nave, pero yo ya no podía permitírmelo: ahora navego en solitario. Algo había aprendido durante todos aquellos años. No sentía miedo, sino respeto por el mar, como tantas veces había repetido.

A la altura de Mesina puse rumbo a Reggio Calabria y crucé el estrecho. Allí estaba Caribdis, un remolino oscuro y amenazador. Porque también hace falta un poco de suerte y mucha confianza en que todo saldrá bien. A pesar de todo, el Tuvalu no se hundió y yo no tuve que agarrarme a las ramas de una higuera para esperar a que el monstruo devolviera los restos de mi barco.

Finalmente alcancé sano y salvo el mar Tirreno y fondeé cerca de la costa. La lección de Homero seguía vigente: el navegante debe comprender el peligro y tomar decisiones. Navegar no siempre consiste en vencer, sino en saber qué riesgo es necesario asumir para poder continuar.

>>> En mi canal de Instagram publicamos regularmente novedades: @tuvalubarcelona

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