7 mm

2018-09-28T09:34:22+00:00 28 septiembre, 2018|2018, Nueva Caledonia|

No es la eslora del barco, sino de la piedra.

Nueva Caledonia. Pensamos en islas tropicales, corales, aguas turquesas. Peces de arrecife de colores del arco iris, algún Napoleón mas gordito y besuqueando, de vez en cuando una tortuga resoplando, mantas que se deslizan devotamente. Tal vez – ¡uy! – un tiburón. Un interminable arrecife de coral que rodea la isla. Fuera en la ola alargada del Pacífico los kitsurfers, dentro los veleros anclados en la calma como si fuera un lago. En parle français, por lo que también hay baguettes, camembert y pastis. Un delirio culinario después de Vanuatu. Pero hace frío aquí, llevamos polares y calcetines gruesos. Ya que estamos bastante en el sur.

Aquí es donde viven los kanaks. No es peyorativo sino el nombre de la población indígena melanesia de Nueva Caledonia. A pesar del habitual nefasto imperialismo, desde hace tiempo se mezclaron con los colonialistas blancos. Así los juicios étnicos a menudo fallan. El kanak de piel oscura resulta ser indio y el francés de piel blanca un Nuevo Caledones de tercera generación. Los indígenas buscan su independencia, en un referéndum en Noviembre. ¿Enfocarse quizás mas en su rica cultura del pasado que en el futuro de los jóvenes? Las discursos políticos lo hacen en francés: con 28 idiomas kanakas diferentes nadie entendería algo si no utilizaron el idioma unificador. Parece que ni París sería tan infeliz si los que están en el otro extremo del mundo finalmente se fueran. Por aliviar un poco el maltrecho presupuesto estatal. Pero aun así construyen excelentes hospitales nuevos. Lo que aprecio inmensamente, como sabéis.

La isla también tiene una importante industria minera. Laderas bermejos, arbustos verdes, calas chorreadas de sangre. Aquí se extrae el níquel, aunque actualmente es un negocio ruinoso por tener los precios del mercado mundial hundidos. Se usa para refinación de acero, hace que el acero sea resistente a la corrosión y aumenta su dureza y ductilidad. ¿Una metáfora política? No nos parece mal, solo nuestro chinchorro se vuelve cada vez más rojo, y los pies, los cabos. Todo. Hasta mi orina.

Piedras, entonces. Que también puedo producir yo mismo. Tiene 7 mm de largo, se encuentra en mi riñón derecho, duele muchísimo y no quiere salir.

3 Comentarios

  1. P u.M Scherbaum 29 de septiembre de 2018 en 12:53 12Sat, 29 Sep 2018 12:53:25 +000025. - Responder

    Ihr Lieben! Schön u. doch nicht schön? In Deutschland kann man so einen Stein mit Ultraschall zertrümmern lassen. Möglicherweise geht das auch in der neuen Klinik!? Viel Glück anyway… LG Peter u. Margarete. (Immer noch in Australien auf der Seatime.)

  2. Ciudadanosdelmar 30 de septiembre de 2018 en 10:24 10Sun, 30 Sep 2018 10:24:02 +000002. - Responder

    Que bonito post!! Me ha sorprendido mucho la manera de explicarte Hans! No solo navegáis y disfrutáis, también pasan cosas como éstas, como la vida misma. Y la dificultat que conlleva que tengas una piedra en el riñon estando tan lejos de casa! Os admiro por la gran naturalidad de solucionar y tomaros las cosas con positividad!! Muchos ánimos!!
    Esperando vuestro siguiente post para seguir navegando con vosotros!!
    Un fuerte abrazo hermanitos del mar.

    • Hans 30 de septiembre de 2018 en 10:47 10Sun, 30 Sep 2018 10:47:21 +000021. - Responder

      Muchas gracias! Bueno, como sabéis a veces también nos sentimos desanimados, como no, pero es importante de intentar siempre ver el lado positivo. Cada temporal acaba algún día…

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