‘Las Perlas’ - Category

disconnected

19. February 2015, by

ABGEHÄNGT

Weltumsegeln ist auch ein Ausklicken aus der urbanen Welt. Damit auch von den vermeintlichen Errungenschaften der Zivilisation. Die Inselgruppe der Perlas ist vor allem im Süden nur schwach besiedelt. Keine Dörfer, kein Einkauf. Auf unserer Fahrt verlieren wir irgendwann mal auch definitiv das Mobile – Netzsignal. So sind wir ohne Telefon, Internet, WhatsApp. Gleichzeitig stellen wir fest, dass auch unsere Satelliten – Phone ohne Guthaben ist. Abgehängt.

Dafür tauchen wir umso ungestörter in die Natur ein. Dutzende, hunderte von traumhaft schönen, einsamen Ankerbuchten. So müssen die Balearen vor 100 Jahren gewesen sein. Der Urwald vibriert, das Meer lebt. Kaum hängt man mal kurz die Angel rein, schon beisst der Fisch.

Die Eleganz der Gräser, die Neuheit der parasitischen Pflanzen, die Schönheit der Blumen, das schimmernde Grün des Laubes, vor allem aber die Üppigkeit der Vegetation erfüllen mich mit Bewunderung. Ein höchst paradoxes Gemisch aus Geräuschen und Stille durchdringt die schattigen Teile des Waldes. So beschreibt 1839 Charles Darwin den Urwald (in seinem Tagebuch der Fahrt mit der Beagle). Und weiter: Der Insektenlärm ist so laut, dass er selbst noch von einem Schiff aus, dass mehrere hundert Yard vor der Küste ankert, vernommen werden kann; in der Abgeschiedenheit des Waldes selbst scheint dagegen umfassende Stille zu herrschen.

Also fahren auch wir am nächsten morgen früh bei Flut vom Schiff mit dem Dinghi in den Urwald, den Rio Cacique rauf. Es scheint als ob da noch nie ein Mensch gewesen wäre. Dafür Mangroven, Vögel, Affen, Käfer. Wohl auch Giftschlangen und Krokodile. Sehen wir aber nicht. Besser so.

Nach einer Woche erreichen wir das erste Dorf. Ensenada. Ein paar Dutzend Häuser, eine Schule. Viele Kinder, wie immer. Sie kommen gleich angepaddelt. Wir werden ausgefragt und später mit Früchten versorgt. Ja, sie hätten Internet. Rosario führt uns hin. Vom Dorf aus geht ein Weg verworrene 15 Minuten durch den wuchernden Dschungel. Wir werden zusehends misstrauisch. Doch dann; tatsächlich. Am höchsten Punkt des Hügels sitzt schon das halbe Dorf. Bänke und Stehpulte wurden gebastelt. Denn genau hier kommt ein schwaches Telefonsignal rein. Man quatscht, ein lautes Durcheinander. Man bestellt Seife und Schweineköpfe bei den lieben Familienangehörigen im Norden. Die Liebe wird beschworen und Herze werden versandt. WhatsApp und SMS piepsen auf Hochtouren. Der Urwald lebt.

Nur wir sind still. Das Signal UNSERER Telefongesellschaft kommt hier nicht rein.

 

DESCONECTADO

Una circunnavegación también es una desconexión del mundo urbano. Por lo tanto también de los supuestos logros de la civilización. El archipiélago de las Perlas esta poco habitado, especialmente en el sur. Sin pueblos, ni tiendas. En algún momento perdemos definitivamente la red móvil. Así que estamos sin teléfono, internet, WhatsApp. Al mismo tiempo, observamos que nuestro teléfono de satélite se ha quedado sin saldo. Desconectado.

Pues bien, así nos sumergimos aun mas a la naturaleza. Decenas, cientos de hermosísimas bahías solitarias para fondear. Hace cien años las islas Baleares debían haber sido así. La selva vibra, vive el mar. Apenas uno cuelga la caña ya muerde un pez.

La elegancia de los hierbas, la novedad de las plantas parásitas, la belleza de las flores, el verde brillante del follaje, pero sobre todo, la exuberancia de la vegetación me llenan de admiración. Una mezcla altamente paradójica de sonido y silencio invade las partes sombreadas del bosque. 1839 Charles Darwin describe así la selva (en su diario del viaje en el Beagle). Y sigue: El ruido de los insectos es tan fuerte que aún se puede oír en una nave que se encuentra anclado varios cientos de yardas frente a la costa. En la soledad de la selva misma, sin embargo, parece ser un completo silencio.

La mañana siguiente también navegamos desde nuestro yate con el chinchorro a la selva, el Río Cacique arriba. Parece como si nunca hubiera estado un hombre aquí. Manglares, aves, monos, insectos. Probablemente serpientes venenosas y cocodrilos. Pero no los vemos. Mejor así.

Después de una semana en plena naturaleza llegamos a la primera aldea, llamada Ensenada. Unas pocas decenas de casas, una escuela. Muchos niños, como siempre. Al igual que en otros lugares vienen enseguida remando con sus cayucos al barco. Nos interrogan y después nos proporcionan fruta. Sí, tenían internet. Rosario nos conduce hacia el lugar. Desde el pueblo hay un camino de unos 15 minutos perdido por la tupida selva. Poco a poco sospechamos que algo va mal. Pero entonces, efectivamente: en el punto más alto de la colina ya esta sentada la mitad del pueblo. Bancos y atriles hechos a mano. Es aquí donde entra una señal débil de la red móvil. Todos charlan en voz alta. Se piden jabón y cabezas de cerdo a los queridos familiares en el norte. Se jura el amor y se enviará corazones. WattsApp y SMS silban a toda velocidad. La selva está viva.

Sólo nosotros estamos quietos. La señal de NUESTRA compañía telefónica no entra.


cogito ergo sum

3. February 2015, by

COGITO ERGO SUM

Weder noch. Zwischen. Unscharf.

Wir sind gewohnt die Dinge klar zu sehen. Also: Eindeutig. Bestimmt. Präzis. Seit der Epoche der Aufklärung geht man den Dingen auf den Grund. Seit dann wird bestimmt, klassifiziert, quantifiziert, analysiert. Man will Antworten. Es begann mit James Cook, Alexander Humboldt, Charles Darwin und natürlich René Descartes: Cogito ergo sum.

Heute scheint alles noch viel einfacher zu sein. Wikipedia weiss alles. Google Earth zeigt alles. Der GPS sagt uns wo. Wenn unsere elektronische Seekarte besagt da liege ein Durchfahrt und trotzdem ist da eine Insel, dann hat die Natur gepfuscht. Heute ist die digitale Welt die reale. Wir glauben unseren Beweisen, Zeugnissen, Belegen. Wir wollen Kontrolle.

Einspruch. Unser Streben nach Verstehen führt nicht zu Antworten. Oder nur bedingt. Jede Antwort generiert zehn neue Fragen. Die Welt ist komplex.

Wir wurden vorgewarnt. Hier im Pazifik gibt es die Flut. Und die Ebbe. Alle sechs Stunden sei es anderes, wegen dem Mond.

Ungefähr. Hier auf der Insel Málaga in den Perlas dauert es im Moment genau genommen 06:14 06:02 06:10 06:00 06:07h. Das Wasser ist also mal oben, mal unten. Mal findet der Strand statt, mal nicht. Das Wasser steigt und sinkt um 3.59m 3.58m 3.68m 3.76m 3.82m. Komische Tide. Eiert der Mond um die Welt?

Das Ufer ist also mal hier, mal dort. Weit gefehlt. Weder das eine noch das andere. Es gibt bloss das Weder noch. Das Zwischen. Das Unscharfe. Wir wandern auf dem felsigen, noch nassen Strand. Weder Meer noch Land. Und das Unbestimmte lebt. Schnecke, Fische, Krebse. Doch wie? Sechs Stunden Luft anhalten bis man wieder aus dem Wasser taucht? Oder Kiemen zuklappen und an der Sonne rösten? Fragen über Fragen.

Wo endet das Meer, wo beginnt das Land? Zum Teufel mit Google Earth und digitalen Seekarten. Die reale Welt ist das Weder noch, das Zwischen, das Unscharfe. Und eine atemberaubende Poesie der Ästhetik.

 

COGITO ERGO SUM

Intermedio. Indefinido. Vago.

Estamos acostumbrados a ver las cosas con claridad. Pues: inconfundibles, determinadas, precisas. Desde el tiempo de la Ilustración se intenta ir al fondo de las cosas. Desde entonces se determina, clasifica, cuantifica y analiza. Se requieren respuestas. Comenzó con James Cook, Alexander Humboldt, Charles Darwin y por supuesto René Descartes: cogito ergo sum.

Hoy todo es mucho más fácil. Wikipedia lo sabe todo. Google Earth muestra todo. El GPS nos dice dónde. Si nuestra carta electrónica dice que hay un pasaje y sin embargo en realidad ahí se encuentra una isla, entonces la naturaleza se ha equivocado. Hoy en día, el mundo digital es el verdadero. Creemos en nuestras pruebas, testimonios, documentos. Queremos controlar.

¡Pero no!. Nuestra búsqueda de la comprensión no conduce a respuestas. O sólo parcialmente. Cada respuesta generó diez nuevas preguntas. El mundo es complejo.

Hemos sido advertidos. Aquí, en el Océano Pacífico existe la marea. Cada seis horas cambia, por la luna.

Mas o menos. Aquí en la isla Málaga en las Perlas para ser precisos son en este momento 06:14 06:02 06:10 06:00 06:07h. Así que el agua a veces esta arriba, a veces abajo. A veces la playa existe, a veces no. El agua sube y baja, por 3.59m 3.76m 3.68m 3.82m 3,58m. Que marea más extraña. La luna esta tambaleando alrededor del mundo?

Pues, la orilla a veces esta aquí, a veces allí. Lejos de ello. Ni el uno ni el otro. Solamente existe lo intermedio. Lo impreciso. Lo ambiguo. Caminamos por la playa rocosa, todavía húmeda. Ni mar ni tierra. Y lo indeterminado vive! Peces, caracoles, cangrejos. Pero, ¿cómo? Seis horas contener la respiración hasta que te sumerjas fuera del agua? O branquias cerca y asado en el sol? Preguntas, preguntas.

¿Hasta dónde llega el mar, donde comienza la tierra? Al carajo con Google Earth y cartas náuticas digitales. El mundo real el indefinido, el intermedio, la falta de claridad. Y de una poesía estética impresionante.


first miles

29. January 2015, by

DIE ERSTEN MEILEN

Gelbköpfige Pelikane ziehen in perfekter Formation im Tiefflug an uns vorbei. Dann und wann springen Delfine spielend um den Bug. Der Wind bläst räumlich mit 15 – 20 Knoten, flaches Meer, perfekter Sonnenschein. Ein Tunfisch beisst an. Mit dem zweiten Reff und der Fock sausen wir mit Highspeed dahin. Nach langen Tagen in der öligen Marina und seltsamen Kanalfahrten scheint es der Tuvalu wohl zu sein endlich wieder mal richtig segeln zu können.

Nach 35 Meilen lassen wir in der Inselgruppe Las Perlas den Anker fallen. Grün überwucherte Felsen, ein langer unberührter Sandstrand. Schöner können unsere ersten Meilen im Pazifik kaum sein.

 

LAS PRIMERAS MILLAS

Pelícanos con cabeza amarilla pasan en formación perfecta delante de la proa. De vez en cuando delfines juegan saltando alrededor de la proa. El viento sopla de aleta con 15-20 nudos, el mar esta casi plana, un día radiante. El mar nos regala un atún. Con el segundo rizo puesto y con el foque navegamos con máxima velocidad. Después de largos días en el puerto deportivo y navegaciones extrañas en el canal el Tuvalu parece divertirse mucho de volver a navegar de verdad.

Después de 35 millas dejamos caer la ancla en el archipiélago de Las Perlas. Rocas amarillas cubiertas de selva verde, una larga playa de arena virgen. ¡Nuestras primeras millas en el Pacífico difícilmente pueden ser mas hermosas!

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