destruido

2018-03-15T15:34:44+00:00 31 octubre, 2016|2016, Fiji, Lau Group|

La gran mayoría de las casas están arrasadas. Algunas fachadas aún están de pie, pero se mire donde se mire hay escombros. Se vive en carpas de las organizaciones de ayuda humanitaria, o bien en chozas efímeras hechas con deshechos. Como si ayer hubiera caído una bomba. Aquí en Nabasovi (Isla de Koro, Fiji) el invierno pasado golpeó brutalmente y sin piedad el mayor ciclón jamás visto en el Océano Pacifico. Soplaba con mas de 300 km/hora. Que ambiente de tristeza. Se quedaron sin nada. Sin casas, huertos, plátanos, mangos, papayas y ningún coco en las pocas palmeras tristes y despeinadas que quedan. Ya hace 2 meses que no llueve y el suministro de agua está racionada.

Los cuantiosos niños al menos han vuelto al colegio, en carpas de UNICEF. Jugamos y nos reímos juntos. Pero en días con viento fuerte vuelven a temblar de miedo, nos cuentan sus padres. Y se preguntan que futuro les queda aquí. La prometida ayuda del gobierno central de Fiji – material de construcción para rehacer el pueblo – aún no les ha llegado. Pero ya pronto, en noviembre, empieza la siguiente temporada de ciclones. Aquí es fácil perder la esperanza. “Dios nos da y dios nos quita”, nos dice Hunaya con su mirada triste entre los escombros de la iglesia destruida, pero feliz de que todos siguen vivos.

Por la tarde regresamos agotados con nuestro chinchorro al TUVALU que está balanceándose suavemente en un entorno de naturaleza abrumadora. No conseguimos fácilmente coger el sueño esta noche.

 

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